sábado, 3 de mayo de 2008

La lucha histórica: Poder y Territorio.


Represión en tiempos de crisis,

movimientos sociales en acción.

Andrea Gálvez Páez

Recordando algunos momentos históricos de la década de los ’80 en cuanto a movimiento social significa, cerca del hoy resurge aquel fervor social incandescente, vital de la especie humana en cuanto a ser social digno y solidario con sus pares es.
Desequilibrio de politiquerías han manejado nuestro país desde que el dictador estableció maquiavélicamente su eterna constitución, donde ningún sector político ha logrado realizar una fiel acción democrática dándole la facultad al pueblo para decidir si definitivamente aniquilamos aquel librito entrometido en estos tiempos de otras necesidades, más urgentes que en cualquier época pasada.
Aquí muchos manejan el concepto de Política en función de los Partidos que actualmente manejan este país, que desde el supuesto “fin” de la dictadura han gobernado en función de la poco respetada Democracia que finalmente se convierte en un barato discurso que pone en escena a un sinfín de parlamentarios luchando por poder y status entre ellos mismos, bajo sus eternas coaliciones: la Alianza por Chile, la derecha heredera de Pinochet; el reciente Juntos Podemos, el centro izquierda del país; y la indomable Concertación que une un brutal y poderoso conjunto de partidos que dicen llamarse de “izquierda”. Aquí están justamente los dos conceptos más manipulados a nivel discursivo por el común de los chilenos y chilenas: democracia y la dualidad izquierda/derecha. Estos partidos sobreviven enfrentando consigo mismos sus añejas teorías que en estas circunstancias ya caóticas para la especie humana, son casi imposibles de aplicar con éxito inmediato. Y el reloj del capitalismo avanza sin detenerse. Debemos estar alerta.
Aquí en Chile no existe acción democrática, imposible sin un cambio urgente de Constitución, para que así los que dicen luchar por los intereses y necesidades de la gente, efectivamente representen a la mayoría de chilenos(as) en su bienestar igualitario y no para unos pocos como siempre la historia lo ha descrito. Los parlamentarios que hoy nos manejan, con leyes y legislaciones que solo ellos manipulan sin opinión ni voz ciudadana, basan y excusan toda acción contra el pueblo en sus corrompidas leyes heredadas del dictador. ¡Ya basta! Sin la voz del pueblo jamás habrá Democracia. Y menos aún si se sigue oficializando que existe una derecha y una izquierda totalmente opuesta en acciones, cuando se ha demostrado que en realidad más tienen en común en su mirada “hacia la modernidad internacional” , razón que sin duda los une. Por tanto, actúan en función de sus propias necesidades y ambiciones y nuevamente dejan fuera de toda decisión y bienestar a la gran mayoría de los que habitamos este bello pero manipulado país.
Por aquí también viene el inevitable prejuicio a los que militan hoy en día en partidos con historias de lucha y subversión importantísimas de cambios sociales, como el Partido Comunista y el Socialista, pero que hoy, ya casi al 2010 de esta nueva era, están totalmente desencaminados en lo que fue su origen y surgimiento como movimientos social obrero, desde la base, desde la necesidad misma del desposeído que quiere hacer algo por cambiar su situación porque le parece que es justo y necesario hacerlo. Estos partidos que muchos hoy catalogan como de izquierda, en realidad son una mezcla de teoría que representa a otras épocas de la historia universal, con acciones quizás no tan coherentes con los principios básicos de lo que efectivamente quiere profesar alguno de estos partidos desde que existen, y más bien se convierten en una especie de colectivo que acciona para ellos mismos, manteniendo sin duda su status de historia, pero que muchas veces no se adecua a la realidad actual y al proceder que debemos enfrentar ante la urgencia de cada uno de los malestares que aquejan a este angosto territorio y que afectan a un importante grupo de pares.
Ya muchos chilenos y chilenas simplemente no se siente representado por ninguna de estas coaliciones, porque es evidente la lucha de poder entre ellos y la manipulación parlamentaria que pueden llegar a tener, para que mencionar los hechos de corrupción.
El cerco informativo que existe aporta enormemente a desvirtuar los acontecimientos verdaderos que ocurren tanto a nivel nacional como internacional, medios de comunicación masivos, canales de televisión de tendencias marcadas, diarios “oficiales” amarillistas y faranduleros, que mantienen a la población en un estado de hipnotización que inevitablemente los va sumergiendo en la ignorancia, y por ende, despreocupación e indiferencia ante los hechos relevantes que puedan estar ocurriendo en el mundo. Hay que buscar otras vías de información. Ya hemos colaborado desde distintos puntos del país, con medios de prensa independientes, autónomos, libertarios, panfletos sindicales, boletines, y también adaptándose a la era tecnológica, para los que les sea fácil y útil, a través de interesantes páginas web y espacios virtuales de debates y documentos de información y análisis, también por medio de cd’s o dvd’s de documentales, reportajes o revistas virtuales.

Ahora la acción, al igual que en los ’80 volvió a la calle, al surgimiento de movimientos en las poblaciones, en las juntas vecinales, en los sindicatos, es decir, desde la base misma de la sociedad. Surgen nuevos liderazgos, representantes, voceros, entre otros colaboradores por la causa. Ya la coalición partidista de este país está desarmándose poco a poco, porque el Pueblo se esta organizando, y no dejaremos que nuevamente nos pongan una pared por delante para luchar por nuestros derechos esenciales.

Algunos creemos que esta infinita galaxia se seguirá expandiendo, transmutando, y nuestro débil planeta desde su pequeñez de movimiento simplemente dejará de existir, explotará. O bueno, para no ser tan extremo debiéramos quizás pensarlo como un cambio de era, desde las últimas glaciaciones hasta algo que solo podemos especular e imaginar. Por supuesto que me he convencido y creo que simplemente la especie humana está muy cerca de la extinción, su autodestrucción definitiva. Hasta es posible que nosotros mismos lo alcancemos a vivir y morir a la vez.
Ahora, cuando ya es inevitable el cambio de era, nos lo dice la sabia naturaleza (y nuestro fatal aporte como especie: el calentamiento global), aún persiste la gran oligarquía que maneja cada una de las naciones en este ya predecible mundo que habitamos y que nos domestica. Nos detenemos, una gran mayoría, a vislumbrar como se aproximan estos cambios. Si logramos sobrevivir antes que el universo siga expandiéndose, debiera haber cambios radicales, estructurales, en las sociedades conformadas y sometidas política y económicamente por este sistema capitalista bizarro y su modelo neoliberal donde nos quiere manejar un pequeño grupo de ultramillonarios, empresarios astutos que han convertido nuestras tierras de vida en dinero fácil para sus caprichos y lujos injustificados por nuestro instinto animal. ¡Por favor volvamos a la esencia!

De ahí resurge el ferviente instinto y energía de la vía láctea que hace que estos hombres y mujeres que subsistimos en estos tiempos logremos algun grado de esperanza y motivación por accionar, por cambiar muchas cosas pendientes para el bienestar de todos y todas. Las últimas convocatorias a marchas, manifestaciones, actos artístico culturales, asambleas, reuniones, medios de prensa independiente al tanto de todo lo que hoy esta sucediendo, en todo el país se retoma o se puede paralelar con aquello que solo mencioné al comienzo de este escrito, los movimientos sociales antidictatoriales de los años ’80. Resurge una necesidad esencial de reacción frente a las constantes desigualdades sociales que están sobrepasando los derechos humanos de cada uno de nosotros. Quizás la historia se repita. Uf, no. No quisiera pensar en ello, pero no es una posibilidad descartada.
Latinoamérica desde siempre ha mantenido mafias oligarcas a nivel mundial, sobre todo nuestros prejuiciados y a veces ajenos estadounidenses, que mantienen sus cuadros de inteligencia uniformada en áreas de orígenes ancestrales, como lo es nuestra América bella. Los ‘80 (sigo recordándolos como referencia histórica) lograron movilizar un importante sector de la sociedad chilena, concientizando de todo lo que acontecía a nivel político social en nuestro Chile. Nuestros hermanos (as) de aquella época definidamente eran cultos a la esencia de todo ser humano digno. Sabían perfectamente en que condiciones se encontraban viviendo como especie humana. Y, claro, no era la manera justa por tanto actuar, luchar y resistir. Derrocar a aquel dictador, por lo menos haber hecho el intento (1986).
Luego viene la represión, las secuelas de una cruel, sangrienta, inhumana y enferma dictadura de oligarcas dominados por los siempre poderosos del viejo continente y de la colonia más controvertida de nuestra América, los yiunaited esteits, pues así se lee cuando nos comienzan a enseñar ese cruento idioma.
América Latina vivió toda aquella anterior época en malditas guerras y conflictos de dos palabras claves para entender este mundo: poder y territorio. Guerras de traiciones y enfermedad de poder de cualquier tipo, acciones totalmente fascistas y prácticas criminales que mancharon nuestras tierras de sangre de inocencia y de lucha permanente, desde donde nacieron grandes figuras que se han vuelto mártires a lo largo de la historia. (Che Guevara por ejemplo).
En Chile la dictadura fascista del traidor Augusto Pinochet intentó barrer con todo aquel que no estuviera dispuesto a seguir sus acciones y acatar ordenes, todo opositor al Régimen Militar de aquella época fue perseguido y sometido a torturas y persecuciones aterrorizantes que sumergieron al país en un temeroso silencio desde el golpe de estado en adelante. Durante los primeros años de estos traidores en el poder administrativo, el Pueblo chileno quedó sometido a las decisiones de la Junta Militar, con ansias de dominio (casi poéticamente como en tiempos de colonización) de un espacio territorial por el que luchan incansablemente solo por poder, status, reconocimiento, en definita, por el maldito capital que sus mentes enfermas los incitan a reproducir más y cada vez a mayor escala, y por supuesto, sin medir las mínimas consecuencias para el resguardo seguro del futuro de cada uno de nosotros.

Ya en los ’80 muchos movimientos de origen obrero, estudiantil, musical, sindical, u otras agrupaciones comenzaron nuevamente a dialogar de nuestras necesidades básicas como seres humanos que somos. Todos iguales. Misma especie.
En colectivo se pueden lograr los ansiados cambios estructurales que se requieren, para dejar de esforzarnos sobremanera cada década por vivir de una forma digna, sencilla y donde el trabajo solo sea un sustento para la sobrevivencia económica, donde el trabajo y su rutina angustiante y tediosa no se convierta en nuestra manera de vivir todo este entorno, que involucra a muchos más que cada individuo que a veces creemos ser cuando este sistema nos tienta a dejarnos atrapar. He aquí la lucha.

Hoy volvemos a ese efervescencia colectiva donde sectores claves de movilidad social están siendo directa y frontalmente afectadas con condiciones de vida que se ven vulneradas por un gobierno manejado por politiquerías (me refiero a las añejas coaliciones de derecha y supuestas “izquierdas divididas”), ahí vuelven individualismos y luchas de poder interno que amenazan nuestra sobrevivencia de especie en estas tierras despojadas por los colonizadores. Pues estas corruptas coaliciones no representan bajo la ley al sector más afectado por sus malignas legislaciones que tiran y rebotan entre parlamentarios que se rigen y sustentan por una constitución que requiere urgentemente ser cambiada, y con la justa participación de la ciudadanía y las necesidades e inquietudes que nos aquejan en estos tiempos de crisis.

Actores sociales que resurgen o se regeneran a partir de las transmisiones de lucha familiar de otras épocas, y se comienzan a dialogar, despertar y accionar frente a temas tan importantes y ahora urgentes de manifestar.
Así lo vimos el año pasado con la “Revolución pingüina” como le llamaron. Notable el nivel de dialogo y organización que los jóvenes de enseñanza media (porque aquí no se les llama “estudiantes secundarios”, es una frase adoptada) tuvieron para lograr movilizar a todo un país y dar a luz un importante problema del sistema educacional que nos instruye y domestica desde niños y hace muchos años como si fuésemos unos aprendices de las fuerzas armadas. ¡La realidad es otra! No podemos dejar que ningún tipo de institución nacional o extranjera que lucra con la calidad de vida del pueblo chileno, nos utilice para sus ansias de poder y nos mantenga hasta el día de hoy (¡son cuantos años ya!) domesticados desde la base, las necesidades básicas como la Salud y la Educación, y claro, desde su adorado libro sagrado: la Constitución del ‘80.
El cambio que se viene debe ser estructural. Es de suma urgencia. Para qué mencionar tantos hechos acaecidos estos últimos años que atentan fuertemente contra la vida digna de todos y todas, es desesperanzador irnos dando cuenta y conociendo día a día diversos casos de injusticia social, pocas oportunidades, cesantía, lavados de cerebro, tribus urbanas contemporáneas que en realidad aún nadie sabe si poseen una identidad conciente de si mismos y de su entorno; explotación, consumismo, soberbia, falta excesiva de simpleza y solidaridad. Uf, puede resultar realmente deprimente. Pero queda siempre la esencia animal, mamífera, que por esta vez sí que nos une como una masa dentro de este planeta que es más mar que tierra como la llamamos inconcientemente (torpeza humana ¿no?)
Esa esencia es el instinto, la lucha, la energía, la acción directa de querer cambiar las cosas de una vez por todas. Nutrirnos del aire revolucionario de nuestro hermano Evo Morales y su pueblo en construcción de sueños. Primer Presidente Indígena elegido por votación popular, por lo tanto, ¡una gran amenaza a la soberanía de los grandes empresarios mundiales! Que tienen sus manos sobre los recursos naturales de nuestra América, nuestra tierra, nuestro origen.
Es entonces ese espíritu de lucha, de acción directa como recién mencionaba, que como lo imaginó Simón Bolívar, no exista esa administración de poderío territorial que llamamos frontera que divide nuestro bien más preciado que es de donde provenimos y que es lo principal por que debemos luchar, y como dice la frase la unión hace la fuerza, como hermanos y hermanas latinoamericanos, enfrentar este desdoblamiento a partir de nosotros mismos y la voluntad colectiva de accionar oportuna, informativa y educacionalmente frente a los acontecimientos que por este mes están con más fuerza que nunca en Chile y en otros países hermanos como Bolivia, Argentina, Cuba, Venezuela; y por los viejos continentes también se siente la efervescencia colectiva, la Francia opositora, Rusia que aún revive a sus mártires Lenin y Stalin, Alemania e Italia, Palestina e Iraq.
Volviendo a Chile, tengo la idea de que esta nueva generación de jóvenes que serán el “futuro del país” como dicen algunos intelectuales, ha sido la gran motivadora del resurgir de este fervor social por ajusticiar a los pocos poderosos que han vendido nuestros lugares donde hemos nacido y nos hemos criado, y que es de todos.
Ya hace alrededor de 3 años que en Chile se viene dando un caminar interesante en la voluntad colectiva por agruparse, dialogar sin el temor a las represalias de aquellos inquietantes años de dictadura, y de recuperar la fuerza que como pueblo mestizo perdimos (o casi se apagó por completo) en ese devenir de un antes y después del traidor.
La represión era enfermiza, fascista, cruenta e inhumana, que por lógica y conciencia de mente y espíritu no puede volver a ocurrir nunca más en nuestro continente ni en otro. Pero uno nunca sabe, la vida es corta, no podemos vivir todos los cambios. Quizás logremos desestructurar un poco este sistema perverso en el que vivimos y ver algun cambio en nuestra lucha. Quizás debamos morir luchando como muchos pensamos (a ratos, a sueños) o escapar clandestino a algun lugar que nos acoja. Quedarse a luchar contra el enemigo debiera ser la más digna de las decisiones, pero lamentablemente podría ser la más arriesgada, frívola y dolorosa.
Si se volviera a repetir la historia de un golpe de estado como en los ’70 y el posterior silencio del pueblo los someta por unos años en el shock y luto frente a la experiencia vivida, y luego la incipiente reconcientización en los ’80 en la clandestinidad antidictatorial que aún con toque de queda lograba reorganizar a todos y todas nuevamente, rearmándose así el movimiento social, artístico, cultural.
Quizás sea un proceso cíclico, hasta que la especie humana por fin se extinga. Y las historias de los pueblos latinoamericanos se repitan en otras eras, como ahora, la era de la globalización, el sistema capitalista que nos mueve con un modelo económico que deja afuera al 80% de los seres vivos que aquí nos encontramos.
La diferencia es que ahora la esperanza esta más iluminada. Así se ha visto en los últimos hechos acaecidos en diversas regiones del país, y las luchas permanentes y masivas en relación a distintos temas que como hermanos(as) nos aquejan. De norte a sur nos hemos movilizado para demostrar a los pocos que dominan este país, que los de nuestro lado es más del 75% de la población de este territorio, y que como ellos mismos dicen, tenemos derechos sobre nuestro bienestar.
Ya basta de politiquerías vergonzosas que demuestra cada año la poca transparencia por contribuir al bienestar social del pueblo chileno, que demuestra cada vez más que el tan manoseado sistema electoral nacional no sirve de la forma en que se rige aquí, ¡de nuevo la maldita constitución y el sistema binominal!, y el pueblo no esta siendo lealmente representado ni están siendo acogidas las necesidades de todos y todas.


CONTINGENCIA


Represión policial: violencia desmedida

Tantos temas pendientes, tantos proyectos finiquitados y en posible ejecución, otros en ejecución misma, tanto malestar aqueja a nuestro pueblo por estos días. En abril y mayo siempre se huele un airecillo de represión fervorosa por parte del Estado chileno.
No podemos olvidarnos de nada, se debe compartir y contribuir por todas las luchas de cada hermano y hermana.
Nuestros recursos naturales están siendo avasallados desde hace muchos años, sería maravilloso que todos podamos estar al tanto de estos acontecimientos, que afectan desde las altas pampas nortinas hasta la rebelde patagonia. En resumen, empresas extranjeras queriendo apoderarse de nuestras fuentes de vida y trabajo, Barrick Gold en el norte queriendo dañar nuestras aguas de la imponente cordillera, nuestras aguas y ecosistemas únicos en el mundo amenazados por la construcción de represas en la zona sur austral del país. Forestales y Celulosas en las zonas centro sur. Crisis de diversos aspectos, desempleo, bajos salarios, proyectos de “modernización” que pasan a llevar toda construcción social y cultural de identidad local nutrida de los valores más puros de la vida humana, ejemplo mismo desde aquí de Valparaíso, con la resistencia de trabajadores portuarios de los almacenes del muelle Barón, que no pertenece al municipio, sino que es particular, y que con el apoyo de nuestro democratacristiano alcalde, hoy esta en pie un “maravilloso” megaproyecto de instalar edificios que costarían alrededor de 50 millones de pesos cada departamento, y por supuesto, un lugar donde puedan divertirse todos aquellos afuerinos que compren aquellos lujosos hábitat: un centro comercial de grandes proporciones, un privilegiado Mall Plaza, monopolio de toda la zona centro del país.
Los trabajadores de toda aquella zona que se está contemplando para este megaproyecto, están con toda la fuerza y dolor de perder sus puestos de trabajo, y hoy luchan por no entregar esos espacios físicos para que lleguen afuerinos adinerados a ocupar un espacio que le pertenece a todos los porteños(as) o que se sientan del puerto. Cero respeto por la identidad de una ciudad que tanto vislumbran como “Patrimonio de la Humanidad”, nombrecillo que solo mantiene a esta ciudad con un status internacional que hace que los desorientados cabecillas de la región traten de convertir una ciudad tan tradicional y mágica como Valparaíso en una urbe para la nueva era y para un sector privilegiado de la población, y claro, nunca olvidando al turista extranjero, que deja infinitas ganancias en la región, que jamás luego se ven invertidas en algun beneficio para la comunidad.
No podemos dejar que esto ocurra. Los trabajadores portuarios se han tomado sus puestos de trabajo en los almacenes al costado del muelle y seguirán resistiendo hasta el final.
Trabajadores de la salud, funcionarios públicos, jubilados y montepiadas, profesores, jóvenes profesionales, estudiantes de media, universitarios, pescadores artesanales, agricultores, ecologistas, medio ambientalistas, organizaciones indígenas, causas por los pueblos originarios, en especial el Pueblo Mapuche, sindicatos, centros sociales, juntas de vecinos, trabajadores del cobre, trabajadores de las industrias salmoneras, localidades en riesgos de abastecimiento de necesidades básicas, otras en riesgos de movimientos telúricos, amenazas a los ecosistemas que son las pocas reservas naturales que van quedando a nivel mundial. Y así podemos seguir mencionando una y otra causa por la que movilizarnos hoy.
Por las mismas razones el Estado con su Institución policial se ha preocupado de reprimir cuanta movilización, acto, marcha, protesta, entrega de información haya, con excesivo abuso de poder y violencia desmedida donde en el jugueteo del ir y venir entre los de verde y los manifestantes, las acciones acaecidas son cada vez más agresivas e intimidantes. Pareciera que se estuvieran entrenando para algun tipo de guerra (¡ni pensar en una guerra civil!), pues traen un blindaje de carabineros de “fuerzas especiales” para ayudar a “resguardar el orden” lo que es más bien proteger los negocios de grandes empresarios, los bancos y los municipios o todo tipo de edificación pública, junto con reprimir con todas su fuerza física y armas que pueden utilizar bajo su criterio (por cierto desconfiable) a cualquier persona que pueda estar presente en una actividad “peligrosa” o a un grupo de manifestantes que a veces sin producir desmanes, son tomados detenidos, pues adoptan el derecho de agarrar a cualquiera que pase, pues son ellos los que tienen las armas, creen que el pueblo esta indefenso. Se equivocan, pues cada día vamos despertando más mentes con las cuales nos uniremos auto convenciéndonos que definitivamente somos muchos más que todos ellos y que somos la mayoría que puede cambiar de una vez por todas este caos.

Algunos perdemos las esperanzas de vez por cuando, pero si existe la unión, el abrazo solidario y fervoroso, el espíritu subversivo y la voluntad colectiva se pueden motivar las acciones efectivas, y prolongarlas en el tiempo, construcción en conjunto con y para las nuevas generaciones, porque ya es mucho el abuso, esto no puede estar sucediendo de nuevo, no puede ser que un sector de la población chilena este dormida frente a la realidad que estamos viviendo y que fatalmente avanza muy rápido, esas mentes deben (tienen que) despertar y actuar. ¡Los pocos oligarcas que tienen en sus manos el planeta deben dejar de jugar con nuestras vidas! Es volver a la esencia, a lo que somos, de donde provenimos. No debemos olvidarnos de nuestro origen, sino estamos perdidos... enfermos, idiotizados...

A.G.P agalvezpaez@gmail.com




En la Memoria Histórica por la construcción de un país justo y solidario:

Salvador Allende
Luis Emilio Recabarren
Volodia Teitelboim
Gladys Marín
Lautaro
Galvarino
Colo Colo
Víctor Jara
Miguel Enríquez
Alex Lemún
Matías Catrileo
Juan Dgo. Collihuín
Rodrigo Cisternas
Daniel Menco
Y muchos otros(as)

Y en especial a los que hoy luchan y seguirán luchando: Patricia Troncoso y Evo Morales

¡ LUCHANDO CREANDO PODER POPULAR !

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